Ruidos en las paredes por la noche: ¿ratón, rata, ardilla u otra cosa?
Un ruido dentro de un tabique rara vez despierta a alguien en el momento adecuado para analizarlo. Sin embargo, tres datos que usted ya tiene —la hora, la posición y el tipo de sonido— permiten identificar la especie en la gran mayoría de los casos. Y la especie determina todo lo demás: la urgencia, el método, el coste y el riesgo estructural.

La hora del ruido: la primera criba
Un ruido que empieza al anochecer y continúa buena parte de la noche apunta a un roedor, ratón o rata. Estos animales son estrictamente nocturnos y su actividad culmina en las dos o tres horas siguientes a la puesta de sol, para reanudarse antes del amanecer.
Un ruido que se manifiesta al alba y al final de la tarde, con silencio completo por la noche, indica casi siempre una ardilla. Es un animal diurno, y esa sola distinción elimina la mitad de las hipótesis. Un ruido que surge a mediodía en verano, en una pared orientada al sur, orienta más bien hacia un nido de avispas o una colonia de hormigas carpinteras.
La altura en la pared: por dónde circula el animal
Los ratones circulan a todos los niveles pero prefieren los tabiques interiores y los vacíos entre las viguetas del suelo. Un arañazo que parece venir del suelo o de la parte baja de una pared, sobre todo cerca de la cocina, corresponde al perfil clásico del ratón doméstico.
Las ratas prefieren la parte baja del edificio: sótano, espacio sanitario, base de los muros exteriores. Las ardillas ocupan la parte alta —desvanes, sofitos, espacio bajo cubierta— y el ruido se desplaza horizontalmente por encima del techo en vez de verticalmente dentro de un tabique. Esa diferencia de trayectoria suele ser más reveladora que el sonido mismo.
El tipo de sonido: arañazo, carrera o rodadura
Un arañazo ligero y rápido, como una uña sobre cartón, con pausas frecuentes, corresponde a un ratón. El sonido es discreto y a menudo hay que aguzar el oído. Un ruido de carrera más pesado, con un peso perceptible y desplazamientos más lentos y seguros, indica una rata.
Una rodadura —la impresión de que un objeto se desplaza por encima del techo— señala una ardilla que transporta nueces o material de nido. Un susurro continuo y difuso, sin desplazamiento identificable, dentro de una pared caliente, evoca más bien actividad de insectos: avispas en verano, hormigas carpinteras en primavera.
Por qué la identificación cambia por completo la intervención
Un ratón entra por una abertura de seis milímetros y se trata con cebado y sellado dirigido. Una rata exige una abertura de dos centímetros y causa daños estructurales netamente superiores, especialmente en el cableado eléctrico, un factor de riesgo de incendio documentado. El método, el calibre del material y el presupuesto difieren.
Una ardilla responde a otra lógica todavía: es exclusión, no exterminio. Se instala una puerta de sentido único, se espera la salida del animal y luego se cierra definitivamente. Tratar una ardilla como un roedor plaga lleva con regularidad a un animal muerto dentro de una pared inaccesible, con las consecuencias olfativas que cabe imaginar.
Lo que no hay que hacer de inmediato
No abrir la pared. Es el primer reflejo y el peor: se pierde el confinamiento, se dispersa el animal por el resto del edificio y se convierte una intervención dirigida en una caza abierta. La pared solo se abre tras la identificación, y únicamente si el acceso es imprescindible.
Tampoco poner veneno a ciegas. Un roedor envenenado muere donde se encuentra, a menudo dentro de una cavidad cerrada, y el olor dura de tres a seis semanas sin posibilidad de acceder. El cebado se coloca en los puntos de paso identificados, tras la inspección, y nunca dentro de un vacío de pared.
Cuándo llamar sin esperar
Tres situaciones justifican una llamada inmediata en lugar de un periodo de observación: un ruido en una pared por la que pasa cableado eléctrico, un olor a amoníaco que acompaña al ruido —señal de orina acumulada y, por tanto, de población instalada— y la presencia de niños o de personas inmunodeprimidas en la vivienda.
En los demás casos, anote durante dos o tres noches la hora, la posición y la naturaleza del ruido. Esas notas valen más que una larga descripción telefónica y permiten a menudo que el técnico llegue con el material adecuado desde la primera visita.
¿Oye algo y duda de la especie? La inspección de ParasiteMontréal es gratuita: el técnico identifica al animal, localiza el punto de entrada y le dice qué es urgente y qué puede esperar.


